Esposo despreciable.
Aitana estaba en casa, recostada en el viejo sofá que apenas chirriaba, pensando en que llevaba dos días sin ir al hospital.
Su suspensión caía sobre ella como un peso frío, pues pasar tres meses fuera de sus labores como cirujana cardiovascular significaba que toda su preparación de años para operar a Anny fue en vano, pero le calmaba saber que Alan, su padre, como pago por echarse la culpa de todo lo que hizo Isaura, iba a contratar a un cirujano famoso que operaría a Anny; y aunque nadie pod