Dame el divorcio.
Jax estaba que echaba fuego por la boca y la nariz. No soportaba que Aitana lo desafiara. Ella. La misma mujer que, según él, debía agachar la cabeza ante su presencia; esa “villana” que le debía la vida de su hermana y que, además, se atreviera a pedirle que no solicitara una revisión en el hospital por la mala praxis que casi le cuesta la vida de su hijo… lo hacía pensar que Aitana era incluso peor de lo que imaginaba. Se arrepentía profundamente de haber dudado por un segundo que quizá ella