Capítulo 34 —Siempre tuvo el control
Él no se hizo rogar más. La reclamó con una intensidad posesiva, usando su lengua y sus dedos con una rudeza que ella respondía con una entrega total. Alessia se sintió desmoronarse en esa oscuridad infligida. El dolor ligero de las ataduras se mezclaba con el placer intenso que él le provocaba, creando un cóctel sensorial que la mantenía anclada al presente, lejos de la política, de su padre y de la sangre que la esperaban afuera.
Cada gemido de ella, cada