Capítulo 87 —Nudos de Seda
La madrugada se sentía como un animal al acecho. El silencio en el pasillo del hotel era absoluto. Alessia se encontraba de pie tras la puerta de su habitación, vestida solo con una bata de seda blanca que se sentía como una segunda piel, fría y resbaladiza. Sus ojos, acostumbrados a la oscuridad, brillaban con una determinación maliciosa.
Salió al pasillo. Sus pies descalzos no emitían sonido alguno sobre la alfombra. Se detuvo frente a la habitación 1205. No iba a ll