Capítulo 6 —El nido del monstruoNarrador:El coche deportivo de Enrico Conti devoraba las calles nocturnas de Roma. Él mismo iba al volante, conduciendo con una calma que contrastaba con el caos que acababan de dejar atrás en el almacén. En el asfixiante silencio del habitáculo, Alessia sentía que la tensión se podía cortar con un cuchillo.Ella mantenía la mirada fija en la ventanilla. Su respiración ya se había normalizado, pero su cuerpo seguía vibrando por la descarga de adrenalina. El vestido verde esmeralda, ahora rasgado y manchado, se sentía como una burla fría sobre su piel.De repente, al notar cómo un escalofrío hacía temblar a Alessia, Enrico frunció el ceño. Sin decir una sola palabra, orilló el potente coche en una calle solitaria y apagó el motor. Alessia lo miró, confundida y alerta, pero él simplemente se bajó del vehículo. Rodeó el capó a paso firme, abrió la puerta del copiloto y, con un movimiento fluido que no admitía réplica, se quitó su propia chaqueta de esmoq
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