Las palabras de Marcus me dieron un golpe tan fuerte en la cabeza que sentí que todo el bosque se ponía a dar vueltas de una forma horrible. ¡Marcus había estado envenenando a mi hermanita Lily!
Sentí un vacío en el estómago tan espantoso que me dieron unas ganas locas de llorar y de gritar hasta quedarme sin aire. Mi tonto corazón latía muy rápido, haciendo un ruido salvaje dentro de mi pecho: ¡tum, tum, tum, tum!
No podía ser verdad, no podía ser que ese hombre malo entrara a mi casa para las