Capítulo 33: Te amo.
El tirón en mi pelo fue tan fuerte que sentí que me arrancaban el cuero cabelludo. Caí de espaldas, golpeándome contra un suelo de cristal que parecía hecho de estrellas.
—¡SUÉLTAME! —grité, pataleando con todas mis fuerzas.
Mi mamá estaba ahí, parada frente a mí. Se veía joven, igual que en las fotos, pero sus ojos tenían esa mirada vacía y cruel que me ponía los pelos de punta.
—Deja de pelear, Emma —dijo ella con una voz que no parecía humana—. Alexander ya no está, solo queda el trono.
Miré