—Mientras estaban atendiéndola, aproveché de salir y comprar cosas que vi necesitaría. —afirmó en un tono neutral—por eso me atreví a hurgar entre la ropa y ver cuál era su talla.
Las palabras de Ethan parecían aclarar de forma objetiva lo ocurrido. Jazmín exhaló un suspiro.
—Gracias, Sr Whote.
—No fue nada, solo lo hice porque lo necesitaba. Pero cuando fui a llevarle la ropa junto con su bolso, ya no estaba.
La pelicastaña guardó silencio.
Ethan terminó de darle el biberón a su pequ