—No, eso no existe. —replicó— Además él, está casado.
En ese momento, se escucharon algunos pisadas fuertes. Tatiana se levantó de prisa, arregló la falda de su uniforme y tomó la bandeja en sus manos manteniéndose con la espalda recta y la cabeza erguida frente a Jazmín.
—Gracias —dijo Jazmín.
Cuando la morena se giró para retirarse, Ethan entró a la habitación.
—Vine a traer un poco de café a la niñera. Pero ya me retiro.
Él frunció el ceño queriendo parecer enojado, mas, por dentro