Ethan despertó sobresaltado, pensando que ya había amanecido. Se sentó en la cama y miró su reloj. Eran poco más de las 7 de la noche. Se incorporó lentamente en la cama frotando sus ojos y su rostro. Luego se levantó, pasó las manos por su cabello semi alborotado y fue directamente a la habitación de su hijo.
—¿Cómo sigue? —preguntó entonces.
—Aún no despierta, en unos minutos le toca el segundo biberón. Definitivamente necesitaba sentirse bien alimentado.
El pelirrubio asintió ligerament