Una vez que Ethan logró resolver la situación de su hijo, regresó a la mansión, usando sus influencias logró contactar una clínica donde le suministrarían semanalmente el alimento para su pequeño.
—Soledad, ocúpese de mantener bien refrigerada la leche.
—Sí, señor.
El pelirrubio subió las escaleras dando pasos pesados, fue hasta la habitación y encontró a Tatiana sentada en el sofá, atenta al pequeño. Aún así no quería echarse para atrás y parecer un endeble. Estaba acostumbrado a tomar u