Luego de una intensa jornada de trabajo, Ethan llegó a la mansión. Subió las escaleras y fue directamente hasta su habitación. Se desvistió, se duchó y se dejó caer por unos minutos en la cama. Aún se sentía exhausto, no tenía ganas de pensar, ni siquiera ánimos de evaluar a la nueva niñera; prefería confiar en la buena elección de su asistente.
Descansó por unos cuantos minutos hasta que tomó fuerzas para levantarse de la cama e ir a ver a su pequeño. Empujó la puerta de la habitación con su