Luego de cenar, Juliette regresó a la habitación. Ethan se levantó del sillón apenas oyó el llanto del bebé y caminó hacia ella con el niño en brazos.
—Creo que ya le corresponde su biberón —dijo él, sorprendiendo a la niñera.
Realmente Ethan llevaba un control minucioso en cuanto a los horarios en que su pequeño debía ser alimentado. No quería correr riesgo alguno. Con el susto que se había llevado el día anterior, era suficiente.
—Sí, Ethan —Lo tuteó con ligereza.— Ya le pedí a Soledad qu