Cuando Kath entró a la oficina de William, se quedó mirando a su alrededor, nerviosa.
El clic de la puerta al cerrarse la hizo contener la respiración y más porque podía sentir la presencia de él en su espalda. Sin necesidad de enfrentarlo sabía que la observaba.
Will no dijo nada, se dirigió a un aparador, agarró un vaso y se sirvió un poco del líquido. Ella frunció el ceño, era temprano para beber y él se veía como si los últimos días hubiera abusado mucho de eso.
—Te ofrecería, pero los d