Kath no había vuelto a ver a William en varios días.
Desde la noche de la discusión, él no había regresado ni siquiera a dormir. No le había vuelto a mandar mensajes para saber cómo estaba o se preocupó como siempre lo hacía por saber si estaba comiendo bien o descansando. Lo que si hizo fue los cambios que ella le pidió.
Al día siguiente de la discusión, él mismo ordenó a varios empleados que la ayudaran a trasladar sus pertenencias y la acomodaron en un cuarto lo más alejado de las habitacio