Shirley estaba furiosa.
No podía creerse lo ocurrido ni que Will la hubiera humillado de esa forma.
Lo había hecho públicamente, todo el mundo ahora sabía lo ocurrido.
Sería la hazmerreír de todas sus amigas.
—¡Ah, m@ldito William me las pagarás! —gritó en cuanto llegó a su casa y comenzó a romper todos los adornos que iba encontrando—. ¡Y esa gata, acabaré con ella!
—Tranquila, hija —le dijo su padre que venía detrás de ella y la intentó sujetar cuando se arrancó el velo y comenzó a pisotearlo