—Pobre de Kath —le dijo Clarisse a Raimon buscando sacar conversación con el jardinero.
—Dirás la señora Hudson, yemita, que ahora es tu patrona. La doña, la del dinero, la que te puede despedir, no te tomes tantas confianzas.
—Antes que nada es mi amiga, y ella misma me ha pedido que la siga llamando por su nombre. —Clarisse se acercó más a él para ver si se percataba de su interés, pero él no hizo el mínimo gesto para mirarla.
Raimon estaba muy ocupado mirando a la chica nueva moverse por la