Mundo ficciónIniciar sesión—¡Kev, espera, no huyas!
Un potente trueno retumbó la habitación en el mismo instante que la puerta de caoba se cerró, fue como si algo horrible se avecinara. Quise erguirme e ir tras Kevin, pero resultaría inútil, sus pisadas se oyeron presurosas desde que salió hasta perderse todo sonido. Sentí el corazón a punto de abandonar mi pecho, la preocupación que él supuso en ese momento casi acabó







