Aquella fue toda una mañana de revelaciones. Yo seguía sin dar crédito a lo ocurrido. Sin embargo, la sorpresiva confesión final de mi niña me dejó aún más anonadado.
En cuanto me pidió un momento para hablar a solas, accedí, aunque mantuve la vista fija en Kevin, y él en mí, hasta que me devolvió un gesto condescendiente y salió de la recámara. Temí que volviera a desaparecer.
Pero primero debía hablar con mi niña.
Siempre creí que su amigo Ceni estaba interesado en ella y que el sentimiento e