Perdidos.
Ya duchada y cambiada, Beatrice aguarda en la cama. De repente, recuerda su SUV, sus cosas… Está por levantarse pero invaden su cuarto. Raúl, con una sonrisa tenue, bandeja de comida en la mano, y Valentina con una taza de café.
—Yo llevo esto porque papá es un poco torpe…
Raúl ríe, divertido. Beatrice ve entre ambos, una punzada de miedo, pero también paz. Y cuando él la mira, como si estuviera diciéndole “confía en mí”, ella intenta dejarse llevar.
—¿Sabe hacer arepas? —cuestiona, sonrojada.