Ira y paz.
Bajando de la limusina frente a LatinUnion, Raúl ni siquiera saluda o ve al vigilante. Es Día de Gracias, todos los demás están en sus casas preparándose para la cena. Él también debería estar con su familia, sin embargo, después del desastre con Madison simplemente no tiene energía para fingir felicidad.
Ni siquiera recordar a Romina o Valentina le baja los humos.
La ira que se apodera de su cuerpo lo hace ir a su oficina y comenzar a destrozar todo lo que encuentra. Los papeles, los jarrones,