Capítulo 39: En los labios del enemigo.
Narra la autora:
Aquella noche, las camionetas en su viaje a Rumania, se habían detenido en un claro en los bosques de Polonia, antes de llegar a su destino. La música de un violín rompía el silencio de la noche, y bajo la luz de la luna llena, los lobos y humanos que acompañaban al rey, se deleitaban con la melodía. Elikai Kingsley, sin embargo, se había apartado para admirar la belleza de los Cárpatos que alcanzaban a divisarse desde aquel lugar tan apartado de la civilización humana.
Alguna