Capítulo 45: En los campos de flores.
Artem Kingsley observaba a su hijo entrando con aquella mujer tomando su mano. Una expresión de disgusto se dibujó en su rostro, pues, sabia, aquella mujer ya tenia un destino marcado, y su hijo, tenía el propio.
Por más que él lo deseara, no podía cambiar el destino de Elikai…pues vencer y perecer era la promesa que liberaría a los lobos del látigo de los vampiros para siempre.
Génesis miraba a su alfa, y sabiendo bien que Artem no estaba de acuerdo con que Elikai renunciara a su cruel destino