Punto de vista Maximiliano
Después del brindis que hizo mi padre, tomé a mi esposa de la mano y la llevé a un lado de la celebración.
—¿Qué romántico verdad? —Le dije mientras chocaba mi copa contra la suya de nuevo
—Demasiado romántico mon amoure—Me dijo en un tono francés mal pronunciado. Ya se le notaba el estrago que le estaba dejando el alcohol.
—Pero todo matrimonio necesita su noche de bodas—La mire ansioso, mis ojos estaban llenos de lujuria, ¿Qué matrimonio decente no tenía una noche