Punto de vista Maximiliano
Verla allí acostaba como un borreguito, gimiendo descontrolada por mi sexo, logró que me estremeciera y quisiera estar dentro de ella de inmediato, pero eso haría que se perdiera toda la acción. Pues estaría un minuto adentro y ya me derramaría.
Hice una señal para que la invitada de esa noche entrara a la habitación, el pecho de Madison subía y bajaba agitado, mientras que su frente se perlaba de sudor.
Chantal entró con suavidad al cuarto, la contraté con ordenes