Punto de vista Madison
El sexto día llegó, maldito día que temí enfrentar, pues marcaba el fin definitivo de mis esperanzas con Maximiliano. Aquella mañana, el embarazo me cobraba sus deudas con mi cuerpo: mareos, náuseas, un torbellino de hormonas desatadas. Era un día desdichado.
En la mansión, los recuerdos asaltaban mi mente sin piedad. Desde la primera noche que pisé ese hogar hasta el último día que lo abandonamos en desbandada, cada momento estaba impregnado con la presencia de Maximili