Punto de vista de Madison
Cada minuto que pasaba lejos del hospital se sentía más largo que el anterior. Como en las otras cinco noches, esa noche tampoco pude dormir. Apenas amaneció, me vestí lo mejor que pude, puse algo de maquillaje en mi rostro y, por supuesto, apliqué mi perfume favorito.
Pese a cualquier pronóstico, le había prometido a Mía que la llevaría conmigo ese día. Ella estaba ansiosa por ver y hablar con su padre, y era un derecho que no podía quitarle.
Ni siquiera había acabad