La oficina del CEO de Vegetti Group estaba en silencio. Antonio Vegetti permanecía de pie frente al enorme ventanal de cristal que ocupaba casi toda la pared. Desde aquella altura, la ciudad parecía un tablero perfectamente ordenado.
Edificios elegantes. Avenidas llenas de movimiento. Una vida que continuaba indiferente a los conflictos de los hombres poderosos. Antonio tenía una mano apoyada en el bolsillo de su pantalón. La otra sostenía su teléfono.
Había marcado el número de su hermano má