Renata observó durante algunos segundos la dirección por la que había desaparecido el vehículo de Sebastian. La sensación de vacío fue inevitable. Durante los últimos dias se había acostumbrado a su presencia. A sus llamadas inesperadas. A sus mensajes durante el día. A encontrarlo esperándola por las noches. Ahora tendría que pasar varios días sin verlo.
Suspiró suavemente y apartó aquellos pensamientos. Tenía trabajo que hacer. Y, además, una promesa que cumplir. Su madre la esperaba. Con esa