El dia continua avanzando gris sobre la ciudad, como si incluso el cielo se negara a conceder un respiro después de los acontecimientos que habían sacudido a la familia Vegetti. El hospital continuaba siendo el lugar donde permanecía el hombre que ocupaba todos los pensamientos de Renata, pero ella comprendió que había llegado el momento de enfrentar otra de las heridas que llevaba demasiado tiempo abierta. Sebastian seguía luchando por recuperar la conciencia, rodeado por médicos que vigilaban