La lluvia había cesado por completo cuando Renata salió por unos minutos del pasillo de la unidad de cuidados intensivos. Detrás de aquellas puertas, Sebastian continuaba luchando por su vida, mientras el equipo médico vigilaba cuidadosamente cada uno de sus signos vitales. El hospital parecía haberse convertido en el centro de una batalla silenciosa donde la esperanza y el miedo convivían a cada instante. Sin embargo, Renata comprendía que permanecer inmóvil no ayudaría a Sebastian. Si realmen