La noche se había vuelto extrañamente silenciosa dentro del Penthouse. Después de haber regresado del departamento de su madre, Renata había intentado ocupar su mente revisando algunos documentos pendientes del bufete, pero la concentración le resultaba imposible. Había algo incómodo en el ambiente, una sensación difícil de explicar que permanecía instalada en su pecho desde hacía varias horas. Quizás era simplemente la ausencia de Sebastian. Quizás era el hecho de que, por primera vez en mucho