El departamento de Renata estaba en silencio. Un silencio tan profundo que parecía envolver cada rincón del lugar.
Cuando la puerta se cerró detrás de ella, Renata apoyó la espalda contra la madera y finalmente dejó escapar el aire que había estado reteniendo durante todo el camino.
Sus piernas temblaban.
Su cuerpo se sentía agotado.
Durante todo el día había intentado mantenerse fuerte.
Había enfrentado a Antonio.
Había rechazado la propuesta de Sebastian.
Había caminado con la cabeza e