Renata llegó al elegante edificio del bufete de abogados. Era un lugar que conocía demasiado bien. Había trabajado allí durante años. Cada pasillo. Cada oficina.
Cada sala de reuniones. Pero en ese momento todo parecía diferente. Las miradas de los empleados eran incómodas.
Algunos evitaban verla.
Otros simplemente fingían estar ocupados.
Renata sintió un leve nudo en el pecho.
Sabía que su despido ya era un secreto a voces.
Aun así, levantó la cabeza y caminó con dignidad hasta la oficin