La mañana continuaba silenciosa al penthouse. Por primera vez en mucho tiempo, Renata despertó antes que Sebastian. Permaneció inmóvil sobre la cama durante varios minutos. Observándolo. Analizándolo. Intentando ordenar los sentimientos que se habían convertido en una tormenta dentro de su corazón, no podía concentrarse, no después de las palabras de Sebastian, no después de negarse a soltarla.
Porque una y otra vez recordaba las palabras que él había pronunciado en la playa. Aquellas palabras