CAPÍTULO 19
Jaxson
Los murmullos de los apostadores, el tintineo de las tragamonedas a lo lejos, todo se había desvanecido. Solo quedábamos Bianca y yo, separados por un tablero de fieltro verde que ahora se sentía como un campo de batalla. Me quité los gemelos de oro, me arremangué la camisa y tomé el mazo de cartas. Sentí el peso del plástico y la seda en mis dedos; era una extensión de mi poder, pero frente a ella, ese poder se sentía frágil.
Bianca no apartaba la mirada. Estaba sentada con