CAPÍTULO 18
Bianca
Cuando Jaxson me dejó allí, en medio del salón principal de Obsidiana, sentí un vacío extraño. Me había dejado bajo la vigilancia de uno de sus hombres, un hombre de mandíbula cuadrada que me seguía a dos pasos de distancia como si yo fuera un cargamento de diamantes. Jaxson se había ido a las sombras, a resolver sus problemas de pagos, y por un segundo me sentí de nuevo como la niña pequeña que espera en el coche mientras su padre entra a apostar lo que no tiene.
Pero ya no