CAPÍTULO 20
Bianca
El peso del dinero contra mi pecho era real, pero la sensación de victoria se había evaporado en el momento en que esa mujer, Karla, abrió la boca. Me subí al coche de Jaxson y tiré el bolso con los billetes en el asiento trasero y me crucé de brazos, mirando fijamente el tablero de cuero del deportivo.
Jaxson entró al coche con una elegancia que me enfurecía. Se acomodó el reloj, puso las manos sobre el volante y, antes de arrancar, se quedó en silencio. Él no era tonto; sa