Capítulo 17
En el rincón más acogedor de su casa, el mundo se había detenido. Ella había tirado de la corbata de Enrique con una dulzura que desmentía la tormenta en su interior, atrayéndolo hacia ella con un tierno beso que parecía contener todas las promesas que nunca se habían atrevido a pronunciar. Sus labios se encontraron con una urgencia que desafiaba la lógica, y cuando el beso terminó, Enrique la miró, sus ojos encendidos de una pasión que amenazaba con consumirlo. Es el momento perfecto para decir