Observando atentamente la expresión de Víctor, al escuchar la respuesta de Marina, Katrina capta cómo aquellas palabras lo afectan. Percibe la rabia sutil que surge en sus ojos y, aprovechando la oportunidad, decide profundizar en la conversación con un toque de provocación.
— ¡Vaya, qué romántico! —comentó, con un brillo malicioso en los ojos. Su voz carga un tono levemente irónico, aunque su sonrisa disimulada hace parecer que hablaba con gentileza.
Sin embargo, Marina percibe la intención de