Otro fin de semana había llegado, trayendo consigo la emoción de Marina por los planes que había hecho con su amiga. En el cuarto, separaba algunas pertenencias y acomodaba una pequeña bolsa con todo lo que necesitaría para usar en el apartamento del novio de Andressa.
Daniela pasa por la habitación de su hija y la observa tan animada a primera hora de la mañana. La curiosidad la llevó a interrumpir la preparación.
— ¿Adónde vas, Mari? — pregunta, intrigada.
— Pasaré el fin de semana con Andres