Víctor observa a Rebecca caminar por la habitación con una familiaridad que le incomoda. Ella se mueve como si el espacio fuera suyo, sin la menor preocupación en disimular la actitud de alguien que se siente en control.
Él permanece en silencio por unos instantes, recostado en la pared junto a la puerta. Sus brazos están cruzados y sus ojos fijos en la salida por donde Marina había pasado rápidamente, claramente afectada. Una irritación creciente comienza a apoderarse de él, pero no por el mot