Despertando temprano para aprovechar al máximo el día en Santorini, la pareja comienza la jornada con un desayuno ligero en la terraza del hotel, que ofrecía una vista impresionante de la caldera volcánica.
—Grecia parece tener algo muy mágico, ¿no te parece? —comenta Marina con una sonrisa encantada, mientras saborea un trozo de pita con miel, uno de los platos simples y tradicionales de la cocina mediterránea.
—Absolutamente. Pero la magia del lugar no se compara contigo —responde Víctor, inc