En casa de los padres de Marina, mientras Víctor se sienta a la mesa conversando con su suegro sobre asuntos cotidianos, en la cocina, Daniela y Marina tienen una charla más íntima.
—¿Y cómo van las cosas entre tú y Víctor, hija mía? —pregunta Daniela mientras remueve la olla que está en el fuego.
—Estamos bien, mamá. Pero confieso que estamos tan llenos de trabajo que apenas nos queda tiempo para los dos —admite, cruzándose de brazos y apoyándose en la encimera del fregadero.
Lanzando una mira