El corazón de Marina late descompasadamente, consciente de que Víctor está haciendo todo lo posible por desestabilizarla. Sabe que fácilmente podría decir que no irá a ese viaje, y al fin y al cabo, no forma parte de sus obligaciones. Sin embargo, si lo hiciera, le daría a Víctor el argumento perfecto para decir que no es una profesional dedicada.
Todos los planes que había hecho para la semana, imaginando que no tendría que ver a Víctor en la empresa, ahora se desmoronan. La frustración y la a