Al escuchar lo que Marina acaba de decir, Rodrigo se encoge en el sofá y se lleva la mano a la boca, intentando controlar su admiración por la antigua empleada y ahora cuñada. Mira a Víctor de vez en cuando y trata de contener la risa, al percibir lo orgulloso que también está su hermano, de la mujer que eligió.
— Xavier se empeñó en crear una situación en la que me puso en el centro de todo esto, mientras él y la verdadera culpable sonreían por ahí frente a ustedes —dice Marina, tomando los so