Después de salir de la casa de Marina, Víctor conduce hacia la mansión de sus padres, pero su mente está lejos, absorta en pensamientos sobre Marina y su comportamiento durante el trayecto. Es evidente que ella se pone nerviosa cuando él se acerca, y eso, de alguna manera, lo divierte. Percibe que, detrás de esa fachada de mujer decidida y fuerte, Marina reacciona como cualquier otra ante su cercanía. Al fin y al cabo, ¿quién resistiría a su encanto? Por más arrogante que parezca, Víctor está a