Sin saber cómo responder a su padre, Marina guarda silencio, y es en ese momento cuando Daniela interviene.
— ¿Lo ves, José? No responde porque sabe que ese hombre no quiere nada serio con ella — dice, con tono acusador.
— Daniela, ¡basta con eso y deja que nuestra hija nos explique! — exige José, lanzando una mirada firme a su esposa, dejando claro que no tolerará más interferencias.
Marina, siempre una hija obediente, nunca se había sentido tan presionada como ahora. Sentía que no debería ten