Naomi.
Aprendí rápido a usar un arma, o bueno, a disparar… todavía fallaba las balas, porque mis manos solían temblar y mi visión se nublaba al ver a un simple muñeco de cartón.
En vez de darle en la cabeza, le daba en sus extremidades.
Llevaba una semana en eso, y para mi sorpresa, Silvana no era tan mala como pensé al inicio. Sí me hablaba mal y todo, pero se centraba en enseñarme.
Llegué al comedor al lado de Silas, rara vez comíamos todos juntos, el ambiente se tornaba incómodo.
—Vayan