—No lo esperaba —dijo Piper entre dientes, mientras una sarta de insultos, cada uno mejor que el anterior, se agolpaba en su mente. Nunca se había sentido tan creativa. Sin embargo, no podía soltarlos: él era su profesor y empezaba a sospechar que era lo suficientemente imbécil como para reprobarla por faltarle el respeto, aunque se lo mereciera—. De hecho, no lo necesito. Soy muy buena en Matemáticas.
El cuerpo de Colton respondió a la mirada ardiente de Piper antes de que pudiera frenarlo, tra